Washington.- Tres de cada cinco inmigrantes indocumentados que viven en EE.UU. entraron al país legalmente mediante visas emitidas por el Gobierno, dijo el director de Asuntos Internacionales del Departamento de Seguridad, Cresencio Arcos.
Arcos calificó como una "cifra correcta" la estimación de que EE.UU. tiene entre nueve y once millones de extranjeros indocumentados y manifestó su inquietud por el porcentaje de ellos que llegó con una visa y se quedó al vencer su estadía habilitada.
"Cuando hablamos de los 9, 10, 11 ó 12 millones -y alguna gente cree que más- trabajadores indocumentados o ilegales, entre 60 y 65 por ciento entraron a EE.UU. legalmente con visas", comentó Arcos durante una charla organizada por el Centro Nacional de la Prensa el jueves por la noche.
"Todos tienen esa idea de un montón de centroamericanos y mexicanos saltando vallas y nadando ríos en la frontera. Pero lo cierto es que más de 60 por ciento entraron a EE.UU. con visas", agregó Arcos, que hasta el año 2003 trabajó como consejero de la Casa Blanca sobre inteligencia extranjera.
Según el funcionario, "eso es una verdadera preocupación" en la administración de George W. Bush después que los atentados terroristas de septiembre de 2001 mostraron que "no sólo está el interés económico de quedarse en EE.UU." y algunos extranjeros suponen una amenaza para la seguridad nacional.
Arcos sostuvo que el Gobierno tiene que "manejar mejor" el programa de visas, cuya política ha sido transferida a lo largo del tiempo del Departamento de Trabajo al de Justicia y, después de 2001, al de Seguridad Nacional.
El programa estadounidense de visas para extranjeros fue blanco de críticas internacionales después de que la Embajada de EE.UU. en India negara en principio la visa a un destacado científico de ese país, aparentemente por sospechar que sus conocimientos en química podían amenazar la seguridad norteamericana.
El caso ganó notoriedad esta semana y causó indignación en India y entre miembros de la comunidad científica internacional, hasta que el Departamento de Estado, que se encarga de aplicar la política de visas trazada por el Departamento de Seguridad, revisó la decisión y concedió el permiso al químico indio, que sin embargo decidió cancelar su viaje.
Al referirse a esa controversia, Arcos admitió que "existen problemas" en el programa de visas para extranjeros, pero negó que el objetivo del gobierno estadounidense sea "humillar gente", como le sugirió un reportero.
El funcionario pidió que se comprenda que el gobierno de Bush busca un "balance" adecuado entre las necesidades de seguridad de EEUU y la tradición de apertura a los inmigrantes en el país.
"Somos el país de Ellis Island y la Estatua de la Libertad; no de la cámara de seguridad", dijo. En declaraciones a EFE, Arcos negó haber leído un polémico proyecto de ley aprobado por la Cámara de Representantes, que establece penas criminales contra los inmigrantes indocumentados y facilita sus detenciones y deportaciones.
No lo he leído (el proyecto) y básicamente sé que ha provocado un montón de inquietudes, pero creo que tenemos que esperar que el Congreso pueda debatir y ventilar todas las preocupaciones que tenga, para llegar a una legislación más aceptable para el Congreso y el pueblo americano", comentó.
La iniciativa a estudio del Senado incluye financiamiento para construir casi 700 millas de valla entre EE.UU. y México, pero Arcos comentó que los túneles subterráneos encontrados recientemente en la frontera demuestran que el vallado es algo "más simbólico de lo que la prensa ha manejado".
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