El Dia Sin Inmigrantes
La comunidad hispana de EEUU llevará a cabo el lunes un “día sin inmigrantes” para presionar al Congreso a que apruebe una reforma

migratoria integral, pero la convocatoria ha desatado una controversia sobre su eficacia y repercusiones.

La idea de los organizadores es que los extranjeros se ausenten de los trabajos y centros comerciales, para hacer sentir su peso e influencia en Estados Unidos, en donde se calcula que viven unos doce millones de inmigrantes indocumentados.

Nadie pone en duda el despertar y creciente poder político y económico de los más de 41 millones de hispanos en EEUU, que ahora conforman la minoría más grande del país.

Las cifras de la Oficina del Censo apuntan, por ejemplo, a un poder adquisitivo en el 2004 de 700.000 millones de dólares, y una proyección de más de diez millones de votantes para el 2008, en comparación con los 5,9 millones del 2000.

El boicot y las marchas programadas en decenas de ciudades de costa a costa en el país, los dirigentes hispanos quieren refutar los argumentos de los conservadores de que los inmigrantes son una carga pública, quitan empleos a los estadounidenses y, peor aún, que no quieren integrarse a la sociedad.

Si se cumplen las expectativas, el 1 de mayo, que en Estados Unidos no es el Día del Trabajo como en la mayor parte del mundo y es laborable, se verá a decenas de miles de manifestantes en las calles -se esperan 300.000 sólo en Chicago- o verdaderas “ciudades fantasmas”, como describe la película “Un día sin mexicanos".

Sólo que la jornada de movilización para el 1 de mayo ha profundizado los desacuerdos entre los grupos hispanos sobre las tácticas de presión ante el Legislativo.

Sin ofrecer detalles, el presidente George W. Bush también se ha manifestado en contra del boicot y ha insistido en su posición de que un programa de trabajadores temporales, sumado a la vigilancia fronteriza, es sinónimo de una política migratoria eficaz.